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LA ALIENACION EN LA SOCIEDAD MODERNA - Esquema de Clases para la asignatura de EPISTEMOLOGIA

La alienación ha sido definida como una situación humana individual y/o colectiva que supone la negación o alteración del ser, como consecuencia de determinadas condiciones de la vida social.

El punto de partida de la definición teórica de la alienación proviene de Hegel y de Marx, filósofos del siglo XIX quienes, a la vista de los primeros efectos de la Primera Revolución Industrial en Europa, adoptan un enfoque ético para develar el trasfondo de la realidad del ser humano en la sociedad moderna. Al hablar de alienación se constata que estamos en presencia de una negación del ser humano, negación que se radica en la conciencia del individuo y acaso en su subconsciente, y que hace que éste pierda su humanidad esencial, transformado en instrumento, en máquina dedicada a la producción de bienes materiales que no le pertenecen.

Hegel definía la alienación como la negación o alternación del ser desde una realidad inicial: la idea se niega como tal y deviene cosa.  Para Ludwig Feuerbach, en cambio, la alienación era entendida como la deshumanización o la negación del ser humano, mientras que para Karl Marx, la alienación es un resultado de la explotación constante del trabajo.

Veamos el concepto de alienación desde una perspectiva marxista clásica.

La alienación es un concepto que caracteriza tanto el proceso como los resultados de transformar, en determinadas condiciones históricas, los productos de la actividad humana y de la sociedad (productos del trabajo, dinero, relaciones sociales, &c.), así como las propiedades y aptitudes del hombre, en algo independiente de ellos mismos y que domina sobre ellos; también caracteriza la transformación de fenómenos y relaciones, cualesquiera que sean, en algo distinto de lo que en realidad son, la alteración y deformación, en la conciencia de los individuos, de sus auténticas relaciones de vida. Las fuentes de la idea de alienación pueden encontrarse en los representantes de la Ilustración francesa (Rousseau) y alemana (Goethe, Schiller).

Objetivamente, esa idea de alienación expresaba la protesta intelectual y ética contra el carácter antihumanista de las relaciones de propiedad privada. Ese aspecto del problema encontró eco en la filosofía clásica alemana, pese a que en ella se hacía hincapié en otras cuestiones. Ya en Fichte, la alienación del sujeto es la creación del mundo por un «Yo» abstracto. Quien desarrolló con mayor plenitud la interpretación idealista de la alienación fue Hegel, en cuya filosofía todo el mundo objetivo aparece como «espíritu alienado».

El objetivo del desarrollo, según Hegel, estriba en superar dicha alienación en el proceso del conocer. Por otra parte, en la concepción que tiene Hegel de la alienación figuran conjeturas racionales sobre algunas particularidades del trabajo en una sociedad de clases antagónicas. Feuerbach consideraba la religión como alienación de la esencia humana, y el idealismo como alienación del entendimiento.

Sin embargo, al reducir la alienación exclusivamente a los fenómenos de la conciencia, Feuerbach no encontró los caminos reales para acabar con dicha alienación, pues los veía sólo en la crítica teórica. Karl Marx, que en distintas obras, sobre todo en sus «Manuscritos económico-filosóficos» (1844), analizó en profundidad el problema de la alienación, parte de que ésta caracteriza las contradicciones de un determinado nivel de desarrollo de la sociedad. Relaciona la alienación con la existencia de la propiedad privada y de la división antagónica del trabajo.

Entendida de este modo, la alienación abarcaría toda la actividad humana, pues cada tipo de dicha actividad se convierte en monopolio de un grupo aislado de personas, cuyo hacer es extraño a todos los demás miembros de la sociedad.

Marx investiga, sobre todo, la alienación del trabajo; con ella, no sólo caracteriza el sistema de las relaciones capitalistas y la situación del proletariado (relación del obrero con el que no lo es, relación de uno y otro con el trabajo y con los productos del mismo, carácter real de las relaciones sociales, imperio de las «fuerzas inhumanas» en la sociedad, degradación moral y física del obrero, &c.), sino que, además, pone de manifiesto cuáles son los caminos reales para eliminarla (liquidar la propiedad capitalista).

El reconocimiento de la alienación del trabajo como fundamento de todas las demás formas de alienación, incluidas las ideológicas, hacía posible comprender la conciencia deformada y falsa como resultado de las contradicciones de la vida colectiva real. De este modo se establecía la dependencia de la teoría respecto a la práctica y sobre esta base se reestructuraba la filosofía. En sus obras clásicas de las décadas de 1850 y 1860, Karl Marx sustituye la categoría de alienación, que figuraba en sus primeros trabajos, por todo un sistema de conceptos, entre los cuales la alienación también aparece como característica concreta de las relaciones de producción del capitalismo (en asociación con el concepto de fetichismo de la mercancía).

 

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